image014.gif
Imprimir E-mail
Señor, hazme limpio de corazón para que pueda mirar a mis alumnos como los miras tú, porque tú no haces ni puedes hacer "basura". Al contrario: "Tú te bajas para mirar, levantas del polvo al desvalido y alzas de la basura al pobre" (Sal 122).
Señor, quiero parecerme a ti, quiero mirarles como si los viera hoy por primera vez, recién salidos de tus manos creadoras, con tu impronta y tu brillo en sus ojos... Al verlos, ahora sí, Padre, con estos "tus ojos que tengo en mis entrañas dibujados", no puedo etiquetarlos de malos, agresivos e indeseables. Sólo puedo ponerles una etiqueta: la de "hermanos pequeños". Y lo mismo que el hermano mayor trabaja y se desvive por su hermano pequeño, y cuanto más desvalido sea éste, más lucha por él su hermano mayor, así quiero trabajar y desvivirme también yo por mis alumnos, sobre todo por los más necesitados. Fíjate, Señor, yo estoy convencido de que si no los quiero y si ellos no se sienten apreciados y queridos por mí, no vaya poder enseñarles nada.
Señor, ayúdame a tratarlos con cercanía y firmeza, a darles una de cal y otra de arena, que cuando tenga que ponerles límites no me vean como a un enemigo, sino como a un hermano mayor....
Revélame, Dios mío, como lo estás haciendo ahora, el brillo divino de tus ojos en los suyos y yo iré descubriendo, poco a poco, los resplandores y los valores de estos hijos tuyos adolescentes.
Señor, enséñame que tus hijos adolescentes tienen que rebelarse contra nosotros, los adultos, para poder ir afirmando su propia identidad y para que este mundo siga avanzando.
Dime, Señor, que todos ellos -también los repetidores y tripitidores- son recuperables y que todos tienen su "momento de oro" para cambiar algún día... pero dime que hay que despertárselo con una mirada limpia y esperanzada como hizo tu hijo Jesús con Leví, con la samaritana, con Zaqueo, con la mujer adúltera.
Señor, enséñame a ser un buen maestro. Quiero vivir en cada clase la experiencia de ser como tú, Dios mío, quiero perder mi vida por ellos para ganarla también en ellos, quiero ser como tú: un regalo y un don para cada uno e ellos.